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VIE, 16 OCT 2026
Vida

Lebocar, el medicamento que cuesta conseguir: pacientes con Parkinson enfrentan meses de incertidumbre hasta marzo de 2027

Pfizer reconoció demoras de manufactura en su producto de levodopa/carbidopa y otras marcas siguen disponibles, aunque los pacientes y sus familias deben peregrinar por farmacias y obras sociales para sostener un tratamiento que no puede cortarse de un día para el otro

AM
Ayelén MillaloncoSociedad y vida · · lectura 5 min
Lebocar, el medicamento que cuesta conseguir: pacientes con Parkinson enfrentan meses de incertidumbre hasta marzo de 2027

Son las nueve de la mañana de un martes cualquiera y en la farmacia de la esquina, sobre la avenida principal del barrio de Belgrano, la respuesta vuelve a ser la misma de las últimas semanas: no hay Lebocar. Del otro lado del mostrador, María, una vecina de toda la vida que atiende a los clientes de memoria, se disculpa con la mirada mientras le alcanza a una señora mayor un recorte de la receta donde figura el medicamento que su marido necesita desde hace años para sostener el Parkinson que le diagnosticaron en 2019. Acá en la isla, como le dicen los habituales al tramo de Belgrano que se extiende entre las calles que rodean el monumento a los próceres, la escena se repite farmacia tras farmacia y la preocupación empieza a transformarse en algo más parecido a la desesperación, porque los comprimidos no aparecen y la enfermedad, claro está, no espera.

Lo que hasta hace un tiempo era un trámite casi rutinario se convirtió en una verdadera odisea para pacientes y familiares de personas con Parkinson que utilizan Lebocar, la marca con la que Pfizer comercializa en el país la dupla de levodopa y carbidopa que desde hace décadas constituye la base del tratamiento de esta enfermedad neurodegenerativa que afecta a unas cien mil personas en la Argentina, según estimaciones de distintas asociaciones de pacientes, y que con el paso del tiempo se fue instalando como una preocupación cotidiana para quienes conviven con ella.

Pfizer confirmó los faltantes y anticipó una espera larga

Ante la cantidad de consultas que empezaron a llover por teléfono y por redes sociales, la propia farmacéutica salió a ponerles fechas a los faltantes y reconoció que la entrega del producto se va a normalizar recién hacia marzo de 2027, un plazo que a nosotros nos suena prácticamente eterno si tenemos en cuenta que estamos hablando de pacientes que no pueden saltearse una sola toma sin poner en riesgo años de estabilización clínica, y que muchos de ellos ya llevan meses saltando de farmacia en farmacia, de obra social en obra social y de médico en médico para conseguir, cuando mucho, alguna caja suelta que les permita estirar el tratamiento hasta la próxima recarga.

La empresa atribuyó el problema a demoras de manufactura y dejó habilitado un teléfono de consultas para quienes necesiten orientación sobre disponibilidad y eventuales reemplazos, aunque hasta el momento no se explayó sobre los motivos puntuales de la interrupción ni tampoco aclaró si los inconvenientes de producción que menciona alcanzan a otros países de la región o si se trata de una cuestión estrictamente local que golpea únicamente a los pacientes argentinos que dependen de esta marca en particular.

La voz del especialista: no se puede dejar la levodopa de golpe

Frente a este escenario, el neurólogo José Luis Etcheverry, especialista en Parkinson, salió a marcar la cancha con una advertencia que a mí me parece clave y que va mucho más allá de la cuestión del laboratorio o de las marcas: la levodopa no debe interrumpirse de manera abrupta, el reemplazo de un producto por otro o las modificaciones en la cantidad de miligramos diarios tienen que pasar siempre por la evaluación del médico tratante, porque cualquier cambio puede repercutir en el control de la lentitud de movimientos, de la rigidez y de los temblores, y porque esta droga cumple un papel central no solo en el funcionamiento motor sino también en el ánimo y en la conducta de los pacientes, que suelen ser los grandes olvidados cuando se habla de Parkinson.

“La levodopa no debe suspenderse abruptamente y los cambios requieren la evaluación del médico tratante”José Luis Etcheverry, neurólogo especialista en Parkinson

Qué alternativas existen mientras tanto

Ahora bien, la buena noticia en medio de este panorama tan gris es que el faltante de Lebocar no significa que haya desaparecido del mercado la totalidad de las opciones terapéuticas, y esto es algo que Etcheverry se encarga de remarcar para llevar un poco de tranquilidad a las familias que están desesperadas recorriendo locales: además de Lebocar, en el país circulan otras marcas que cumplen una función terapéutica equivalente, como Parkinel, que también combina levodopa con carbidopa, y Madopar, que en lugar de carbidopa utiliza benserazida, una molécula distinta pero con un mecanismo de acción parecido, aunque la tolerancia puede variar de un paciente a otro y por eso la selección final siempre tiene que quedar en manos del profesional que sigue la evolución de cada caso.

Mientras tanto, las familias siguen armando verdaderos operativos para conseguir el medicamento: hay quienes peregrinan por farmacias de la ciudad de Buenos Aires y del conurbano bonaerense, hay quienes llaman a conocidos en otras provincias para tantear disponibilidad, hay quienes se ilusionan cuando una amiga les comenta que vio una caja en un local de Caballito o de San Telmo y salen corriendo a buscarla antes de que vuelen, y hay quienes directamente dependen de que la obra social que les entrega la medicación pueda reponerles el stock, algo que tampoco está garantizado porque también se reportaron faltantes en algunas entidades que entregaban el producto de manera directa a sus afiliados, lo que termina de configurar un cuadro bastante preocupante para un sector de la población que suele ser de los más vulnerables desde todo punto de vista.

En este contexto, la Red Argentina de Parkinson decidió salir a pedir información concreta sobre las existencias disponibles en las distintas farmacias del país, con la intención de armar un mapa actualizado que les permita orientar a los pacientes y descomprimir la ansiedad que genera toparse una y otra vez con la misma respuesta negativa, y mientras tanto nosotros seguimos mirando de cerca lo que pase con la línea de producción de Pfizer, porque la promesa de normalizar las entregas en marzo de 2027 suena lejana y la enfermedad, como dice María cada vez que alguien entra a la farmacia con la receta bajo el brazo, no entiende de fechas ni de promesas empresariales.

AM
Ayelén MillaloncoSociedad y vida

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