Plottier se prepara para multiplicar al sauce que se nos pasa por alto: arranca un taller gratuito para reproducir al único sauce nativo de Argentina
Todos los martes desde el 8 de septiembre, el Centro de Formación Profesional Agropecuario Nº 1 abre sus puertas para enseñar a reconocer y multiplicar al Salix humboldtiana, una especie clave que casi nadie sabe que es nuestra.
Me acerco hasta la Ruta 22, a la altura del kilómetro 1232, y todavía no termino de entender por qué una planta tan nuestra como el Sauce Criollo termina siendo una desconocida para la mayoría de los vecinos. Acá en la isla —y un poco más al sur, en toda la Patagonia— uno ve sauces por todos lados, altos, copudos, creciendo junto a los canales de riego o asomándose en las costas de los ríos, pero casi nadie se detiene a pensar que ese árbol que parece de película extranjera es, en realidad, el único sauce originario de Argentina. Se llama Salix humboldtiana y, según me cuentan los que saben, le debemos una atención que hasta ahora no le hemos dado.
Un martes para empezar a cambiar la historia
El próximo martes 8 de septiembre, de 16 a 18, el Centro de Formación Profesional Agropecuario (CFPA) Nº 1 de Plottier pone primera con un taller semanal y gratuito que tiene una meta tan concreta como atractiva: enseñar a identificar al Sauce Criollo y, sobre todo, a reproducirlo. La capacitación está en manos del técnico forestal Julián Basile y la ingeniera agrónoma Gabriela Sotera, dos nombres que se repiten en cualquier conversación seria sobre flora nativa en la región.
La dinámica, me la imagino así de simple y de potente a la vez: arranca con una clase teórica para entender qué hace único a este sauce —sus hojas, su porte, su floración— y desde el primer día se mete de lleno en la práctica. Es decir, recolección de estacas, armado de un estaquero y seguimiento del proceso de enraizamiento, sin esperar a las últimas clases para meter las manos en la tierra. También se incluye la observación de la planta en flor, un detalle que no es menor: quien aprende a reconocerla en su entorno natural después la ve hasta caminando por la calle.
- Cuándo: martes 8 de septiembre, de 16 a 18, y se repite todos los martes en el mismo horario.
- Dónde: sede del CFPA Nº 1, sobre Ruta 22, kilómetro 1232, Plottier.
- Quiénes dan el taller: el técnico forestal Julián Basile y la ingeniera agrónoma Gabriela Sotera.
- Qué se hace: teoría, recolección de estacas, armado de estaquero, seguimiento del enraizamiento y observación de la planta en flor.
- A quién está dirigido: vecinos, productores, estudiantes, organizaciones e instituciones interesadas.
Un estaquero que piensa quedarse
Lo que más me llamó la atención, y se lo subrayé cuando me lo contaron, es que no se trata de un taller de tres encuentros y a otra cosa. La idea, me explican, es consolidar un estaquero permanente que funcione como unidad didáctico-productiva: un lugar donde la formación y la producción de plantas convivan todo el año, sin pausa. Las plantas que salgan de allí, me dicen, están destinadas a futuras acciones de plantación y recuperación en la región, lo que le da al trabajo una utilidad que va mucho más allá del aula.
Hay antecedentes que le dan respaldo a la movida. El INTA, en la Patagonia, viene desarrollando desde hace tiempo tareas de rescate del Sauce Criollo con propagación vegetativa y trabajo en estaqueros. Este mismo año, en Río Negro, se hicieron jornadas junto a escuelas y acciones de plantación en varias localidades, una experiencia que en Plottier miran de reojo para replicar y, por qué no, superar.
Una pregunta que nos interpela
Mientras escribo esto pienso en Hugo, vecino del barrio Belgrano, que hace poco me decía entre mate y mate que le encantaría tener un árbol nativo en la vereda pero no tenía idea de cuál ni cómo conseguirlo. También pienso en Marta, de Villa Industrial, que tiene un terreno baldío enfrente y no sabe con qué llenarlo. A ellos, y a todos los que se acerquen al CFPA a partir del 8 de septiembre, los espero encontrar ahí, con el delantal puesto y una estaca en la mano, aprendiendo a devolverle a la región algo que le pertenece y que, por ahora, sigue siendo invisible para la mayoría.
“La convocatoria es abierta y la invitación, sincera: que el conocimiento generado en cada taller se traduzca en plantas concretas que, con el tiempo, vuelvan al territorio. Porque de eso se trata, en definitiva, de volver a poner en marcha un ciclo que la rutina y el olvido habían frenado.”Ayelén Millalonco, Sociedad y vida
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