Seis goles en contra y un técnico que se ofrece en bandeja: El Salvador, en caída libre
La selección salvadoreña quedó al borde del descenso en la Liga de Naciones de la Concacaf después de la goleada ante Guatemala. Hernán Darío Gómez pidió que lo echaran, pero la federación lo sostuvo en el cargo, al menos por ahora.
El frío en San Salvador debe ser terrible, pero más helado está el banco de Hernán Darío Gómez después de un 6-0 que duele hasta en los huesos. El conjunto salvadoreño quedó en zona de descenso en la Liga de Naciones de la Concacaf y, lejos de buscar un salvavidas, su propio entrenador se ofreció para que lo mandaran a casa.
El presidente de la Federación Salvadoreña de Fútbol, Yamil Bukele, confirmó que el colombiano seguirá al frente del seleccionado para los dos partidos que quedan en la fase de grupos: el viernes como local ante Jamaica y, tres días después, visitando a Martinica. La decisión se tomó por la cercanía del próximo compromiso y porque, según el dirigente, Gómez se comprometió a dar un paso al costado si no logra mantener al equipo en la Liga A.
Un panorama que preocupa
- El Salvador suma tres puntos, al igual que Guatemala, Honduras y Jamaica, pero por diferencia de gol quedó en el penúltimo puesto de su grupo.
- Surinam lidera la zona con seis unidades y ya se acercó a la clasificación.
- Martinica cierra la tabla sin puntos.
- Los equipos que terminen quintos y sextos en cada una de las dos zonas de la Liga A descenderán a la Liga B.
- El debut salvadoreño había sido auspicioso: un 3-1 sobre Martinica que quedó enterrado por la goleada en la segunda fecha.
Después de la paliza frente a Guatemala, con tres goles en cada tiempo, Gómez no se guardó nada en la conferencia de prensa. “Nos tendrían que echar a todos mañana”, lanzó, con la bronca de un técnico que ve el incendio y no encuentra con qué apagarlo. También recordó un 6-1 que había sufrido en su paso por Ecuador y marcó la comparación: resultados así, en cualquier país serio, terminan con el entrenador en la calle a la mañana siguiente.
La respuesta de la federación fue directa: por ahora no hay despido. Bukele descartó un cambio por el calendario apretado y dejó la evaluación para después de los partidos con Jamaica y Martinica. El proyecto del colombiano apunta más lejos, a la clasificación al Mundial de 2030, pero la continuidad quedó atada a una sola cosa: salvar la categoría.
En el fondo, el pedido de Gómez fue casi un alivio para una dirigencia que no quería quedar como la mala de la película. El tipo se puso el traje de salida, pero igual le dijeron que se quede un ratito más. Es como cuando uno le ofrece el sillón al invitado y el invitado, en vez de sentarse, pregunta dónde está la puerta: incómodo para todos.
La hinchada salvadoreña, en tanto, ya hizo escuchar su voz pidiendo la renuncia del colombiano. Entre el clamor popular, el pedido del propio técnico y una tabla que no miente, la federación eligió sostenerlo por lo que resta del mes. Veremos si el viernes, frente a Jamaica, aparece algo parecido a un milagro o si este 6-0 termina siendo solo el primer capítulo de una caída todavía más larga.
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