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VIE, 16 OCT 2026
Economía

Septiembre vuelve a cruzar el umbral del 2% y la inflación interanual ratifica su sendero de desaceleración lenta

El INDEC publica esta tarde el IPC de septiembre, con estimaciones privadas de 1,9% a 2,1%. Alimentos y rubros estacionales empujan la suba, mientras el REM proyecta cerrar el año en torno al 30%.

DG
Diego GallardoCarbón y energía · · lectura 4 min
Septiembre vuelve a cruzar el umbral del 2% y la inflación interanual ratifica su sendero de desaceleración lenta

El Instituto Nacional de Estadística y Censos difundirá esta tarde el índice de precios al consumidor de septiembre y, según todas las estimaciones privadas, la cifra rondará las dos décimas de cada cien pesos del ingreso de una familia tipo: alrededor del 2% mensual, lo que equivale a más de dos salarios mínimos en lo que va del año, si se toma como referencia el haber vigente. Las consultoras ubican el dato en un rango de 1,9% a 2,1%, una aceleración leve frente al 1,7% de agosto, que había sido el registro más bajo en catorce meses.

El Relevamiento de Expectativas de Mercado del Banco Central anticipó un 1,9% para el noveno mes del año, en línea con las proyecciones de C&T Asesores Económicos y de la consultora Eco Go. Desde esta última firma recordaron que agosto contó con un factor favorable que ya no está presente en septiembre: la reversión de los precios estacionales que habían subido en julio, lo que permitió un piso artificialmente bajo que ahora deja de operar.

Alimentos y estacionales, los motores del rebote

Las proyecciones más altas llegaron del lado de los alimentos y de los rubros estacionales. La consultora FLyP calculó un 2% mensual, con el rubro de alimentos y bebidas no alcohólicas avanzando 3,2% en el período. Equilibra, en tanto, estimó un 2,1% y señaló que verduras y ropa habrían subido más de 4% en el mes, lo que confirma que la dinámica de los precios regulados por oferta y demanda estacional sigue siendo el factor más difícil de domar para cualquier política antiinflacionaria.

Como dato anticipado, la Ciudad de Buenos Aires ya informó una inflación de 1,8% en septiembre, levemente por encima del 1,7% de agosto. Aunque las canastas del índice porteño y del nacional no son comparables de manera directa, la tendencia de la jurisdicción capitalina suele anticipar el rumbo del indicador que publica el INDEC para todo el país.

La foto del año: un piso que se cruza y se recruza

Para los analistas y para los trabajadores que miran el poder adquisitivo mes a mes, la discusión de fondo pasa por saber si la inflación logrará mantenerse por debajo del 2% o si volverá a cruzar ese umbral, algo que en lo que va de 2026 solo ocurrió en junio y en agosto. El REM proyecta cerrar el año con una inflación acumulada de entre 30% y 30,3%, una cifra que, comparada con los registros de los últimos años, confirma el sendero descendente, pero a un ritmo que ningún optimista podría calificar de vertiginoso.

“El rebote solo serviría para recordarnos que el proceso de baja de la inflación no es lineal y está sujeto a oscilaciones vinculadas con la estacionalidad de cada mes.”Julián Neufeld, economista de FLyP

En este punto, conviene recordar qué gobierno prometió lo mismo que el actual cuando asumió: bajar la inflación a un dígito anual antes de terminar el mandato. La promesa se repitió, se reformuló, se licuó junto con los salarios y volvió a aparecer en cada paquete de medidas. Los datos de septiembre, con verduras y ropa empujando por encima del 4%, vuelven a dejar en evidencia que la carrera contra los precios no se gana con un Decreto de Necesidad y Urgencia ni con un título periodístico, sino con un programa macroeconómico consistente y un presupuesto que no se modifique a mano cada tres meses.

Carlos, un minero de Calingasta que cada mañana carga en la mochila el precio del kilo de papa, del tomate y del zapallo, resume el sentir de las góndolas del interior profundo: cuando uno mira la libreta y compara con la del mes pasado, siente que el sueldo le rinde menos, aunque el número en la pantalla del cajero automático diga otra cosa. Esa brecha entre la cifra macro y la experiencia cotidiana del mostrador es, quizá, el verdadero termómetro de cualquier política de estabilización.

Lo que hay que mirar cuando se conozca el dato oficial

  • Si la inflación mensual perfora o no el 2%, un umbral que solo se cruzó a la baja en junio y agosto.
  • El comportamiento de alimentos y bebidas no alcohólicas, que en agosto habían dado cierto respiro y en septiembre volverían a acelerarse.
  • La dinámica de los precios estacionales, especialmente verduras y ropa, que este mes empujarían al alza.
  • La comparación con el 1,8% registrado en la Ciudad de Buenos Aires, como anticipo de tendencia nacional.
  • La trayectoria de la inflación interanual y la proyección del REM de cerrar 2026 en torno al 30%.

Mientras el INDEC define la cifra exacta, en los barrios porteños y en las localidades del conurbano bonaerense el dato ya se conoce: el vuelto alcanza un poco menos que el mes pasado, la oferta de promo dos por uno se redujo y la carne vuelve a estirar su precio por encima del promedio general. La pregunta que Buenos Aires debería hacerse, antes de celebrar cualquier desaceleración, es cuántos salarios mínimos hacen falta hoy para llenar la misma canasta que se llenaba hace un año, y cuántos harán falta dentro de doce meses si la tendencia actual se mantiene sin sobresaltos.

DG
Diego GallardoCarbón y energía

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