El verano 2027 se tiñe de oro: lo que se viene según las pasarelas de París
Más de setenta marcas presentaron sus colecciones en la Semana de la Moda parisina y anticiparon las prendas, los colores y las siluetas que van a marcar tendencia en los armarios de acá a dos veranos. Brillo, sastrería oversized y un toque de nostalgia glamurosa para una temporada que apuesta a mezclarlos todos.
Son las cinco de la tarde en una de esas tardes largas de setiembre parisino y el gentío se apretuja contra las vallas de la Torre Eiffel. De pronto, una a una, más de ochenta modelos empiezan a desfilar vestidas íntegramente de dorado, bajo una araña gigante del mismo color que parece colgar del cielo de la ciudad. Es el número de cierre de Saint Laurent, el último a cargo del director creativo Anthony Vaccarello después de diez años al frente de la maison. Si hay un cuadro que define lo que se va a usar en el verano 2027, es ese: el oro volvió, y volvió para quedarse.
Lo que se vio en las pasarelas de París durante la última Semana de la Moda no fue un capricho aislado. Más de setenta marcas desplegaron sus propuestas para anticipar lo que va a pisar fuerte en los guardarropas de acá a dos temporadas. Y el resultado es una temporada que mezcla brillo extremo con sastrería clásica, transparencias sugerentes con estampados tradicionales como los lunares y las flores. Acá en la isla ya hay quienes empiezan a fantasear con qué llevarse del próximo verano, aunque falte todavía un buen rato.
La sastrería no se va, se agranda
El saco oversize se consolidó como la prenda estructurante de toda la colección. Aparece en casi todas las propuestas, llevado encima de crop tops, musculosas o blusas cortas, y combinado con pantalones rectos que le bajan el volumen de abajo. La actriz Nicole Kidman lo dejó claro sentada en primera fila del desfile de Chanel, luciendo uno de los modelos clásicos de la maison. Chanel, ahora bajo la conducción creativa de Mathew Blazy, apostó por líneas limpias y siluetas que revalorizan el clásico de siempre, sin estridencias pero con mucha presencia.
Brillo, transparencias y un toque de glamour retro
Dior, con Jonathan Anderson como director creativo de todas las líneas de la casa, llevó las prendas metalizadas a un primer plano absoluto: el brillo dejó de ser un detalle para convertirse en la base misma de la propuesta. Las siluetas son fluidas, casi líquidas, y conviven con el negro de encaje que llevó la actriz Anya Taylor-Joy, embajadora de la marca, en la primera fila. Un paso más allá fue Valentino, que eligió una librería pegada a la Universidad de la Sorbona para montar su desfile bautizado Antibiblioteca, donde Alessandro Michele, ex director creativo de Gucci, desempolvó moños gigantes, bordados y plumas como símbolos del glamour más nostálgico.
En materia de estampados, hay dos que piden pista: los lunares y las flores. Vienen con fuerza sobre todo en los llamados top joyas, prendas pequeñas, casi como corpiños, pensadas para usar sobre la piel y combinar con pantalones rectos o con faldas cortas estilo balloon, esa silueta inflada que vuelve a asomar. La tendencia naked, las transparencias y las telas que sugieren más de lo que cubren, también se afirma como un clásico de la temporada y se luce tanto de día como de noche.
Qué conviene tener en el radar antes de renovar el placard
- Un saco oversize de lino o gabardina liviana: funciona como pieza estructurante y combina con casi todo lo que ya tenés en el armario.
- Un top brillante o directamente dorado, la manera más fácil de sumarse a la paleta de la temporada sin grandes inversiones.
- Alguna prenda con estampado floral o de lunares, ideal para los looks de día y para los top joya que se usan sobre la piel.
- Un pantalón recto de tiro medio, el compañero silencioso de todas las tendencias que se vienen.
Nosotros que estamos en pleno septiembre todavía tenemos por delante un verano entero por atravesar antes de que estas prendas lleguen a las vidrieras argentinas con nombre y apellido local. Pero para quienes ya están pensando en la renovación del placard, el dato práctico que dejaron las pasarelas es claro y bien nuestro: lo caro no es obligatorio, la silueta sí. Un buen saco oversized, un top con algo de brillo y un estampado clásico alcanzan para armar looks que respiren lo que se viene sin necesidad de vacilar la tarjeta. Ahora queda esperar que el verano 2027 llegue, y que el oro, los lunares y los sacos grandes se bajen finalmente de la pasarela a la calle.
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