Holder se mostró en los dos extremos de su cuerpo y dejó una advertencia que duele
El ex Gran Hermano publicó dos fotos opuestas: la de los 125 kilos que cargó en mayo del año pasado y la marcada definición que llevó a Ibiza este verano. Lejos de celebrar la segunda, aclaró que tampoco era saludable y habló de culpa con la comida, de salud mental y de un implante capilar que se hizo en marzo.
Soy Sofía Paredes y arranco esta nota con una frase que el propio Tomás Holder repite cada vez que puede y que, me parece,resume bastante lo que vino a contar en las últimas horas: "Cuiden su salud y sobre todo su salud mental". No es una frase marketinera,no está puesta al voleo: es el corolario de alguien que dice haber pasado por dos cuerpos muy distintos y por dos maneras muy distintas de sentirse mal con esos cuerpos. Y eso, para mí, es lo que vuelve a su testimonio mucho más interesante que la foto de playa que incendió las redes.
Antes de meterme en lo que dijo, vale la pena describir un poco la sala: no hay sala, hay un living, una computadora y una serie de stories de Instagram que él mismo fue armando para que la comparación no quedara en una sola postal. Por un lado, una foto de mayo de 2025 en la que se lo ve con 125 kilos, ropa holgada y esa cara de alguien que hace mucho no se reconoce en el espejo. Por el otro, una imagen de julio de este año, en Ibiza, con una definición muscular que parece sacada de una portada y que, según contó él mismo, le granjeó más de un comentario elogioso en la playa y en losboliches de la isla.
Mayo de 2025: doce horas de PlayStation y comida chatarra
AHolder le preguntaron cómo llegó a esos 125 kilos y la respuesta fue bastante concreta: había dejado el gimnasio unos siete meses antes, se había aislado en su casa y pasaba hasta doce horas por día jugando a la PlayStation. La alimentación, dijo, era a base de comida chatarra. "No encontraba rumbo, no encontraba soluciones", resumió al recordar ese momento, al que describió como uno de los peores anímicos de su vida. No fue un kilito de más después de un asado: fue un cuerpo que se le fue de las manos mientras la cabeza, según su propio relato, también estaba fuera de eje.
Julio en Ibiza: cuerpo de revista que tampoco le cierra
La segunda foto, la que muchos celebraron en las redes, fue tomada en julio en Ibiza. ahí se lo ve con una marcada definición muscular, bronceado de vacaciones y ese tipo de físico que la gente suele associated con disciplina y esfuerzo. Pero Holder salió a bajarle el precio él mismo: "Mi cuerpo no es real, ni sano y tiene un soporte químico". Lo dijo textual y lo aclaró varias veces: para llegar a ese estado mantuvo cinco meses de control estricto de su alimentación y recurrió a apoyo químico que, reconoció, no es sostenible en el tiempo.
En el medio de esos dos extremos hubo algo que, a mí entender, es lo más importante de todo lo que contó: la relación con la comida se le rompió. Dijo que durante esos meses desarrolló culpa al comer y que quedó condicionado por la balanza. Puso un ejemplo bien concreto y bien cotidiano: una hamburguesa, algo que antes disfrutaba sin drama, se le transformó en un conflicto. No es un dato menor. Detrás de la foto de cuerpo de revista hay alguien que ya no puede comer una hamburguesa sin sentir que hizo algo mal.
La foto de los 125 kilos, guardada por vergüenza
- La imagen de mayo de 2025 la tuvo guardada durante meses por vergüenza y decidió mostrarla ahora para acompañar a quienes estén pasando por algo parecido.
- Según Holder, ni el sobrepeso derivado de los ultraprocesados ni la definición extrema de Ibiza representaron un estado de salud real.
- Señaló que el apoyo químico que le permitió llegar a la foto de la playa no es sostenible en el tiempo y, por eso, no lo presenta como un logro.
- Negó haberse hecho retoques en el rostro y atribuyó los cambios en sus facciones a la dieta y al uso de barba.
- Confirmó que a comienzos de marzo se realizó un implante capilar para corregir las entradas, algo que antes disimulaba con el corte de pelo.
“Ni los 125 kilos ni la definición de Ibiza fueron sanos: en los dos casos faltó salud mental”Tomás Holder
Y acá viene lo que me parece la parte más honesta de todo el mensaje, y la razón por la que vale la pena leerlo más allá de si te interesa Holder o no. La foto de los 125 kilos no la subió para generar lástima ni para llamar la atención: la tuvo guardada por vergüenza y decidió mostrarla ahora, según dijo, para acompañar a quien esté atravesando algo parecido. No es un consejo de manual ni una frase de coach. Es alguien que reconoce los dos extremos, los describe sinarlos y deja una advertencia que, a esta altura, suena bastante razonable: ni un cuerpo ni el otro le hacían bien, y en el medio lo que se rompió fue la cabeza.
Para mí, lo más valioso de lo que contó Holder no es la confesión sobre el implante capilar de marzo ni la aclaración de que los retoques en la cara son, según él, puro corte de pelo y barba. Lo más valioso es que puso en palabras algo que muchos cuerpos que vemos en redes esconden: que detrás de una foto de playa puede haber cinco meses de control estricto, culpa con la comida y un soporte químico que no se sostiene en el tiempo. Y que del otro lado, el de los 125 kilos, también hay un agujero, uno que se llena con PlayStation, comida chatarra y aislamiento. Los dos extremos, dice él, duelen. Y la salida, insiste, no pasa por el espejo: pasa por la cabeza.
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