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JUE, 03 SEPT 2026
Vida

La lección que deja el capitán: cómo leer la carrera de Messi con los chicos en casa

La salida del rosarino de la selección abre una conversación larga con los hijos. Hay perseverancia, errores, familia y equipo: todo eso condensado en veinte años de fútbol.

AM
Ayelén MillaloncoSociedad y vida · 3 DE SEPT DE 2026 · lectura 4 min

Son las ocho de la noche y el departamento de Norma en el tercer piso de Once ya huele a mate cocido. En la mesa, su hijo Tomás, de once años, todavía tiene los botines embarrados del entrenamiento. En la tele, un compacto repite una vez más la jugada del segundo gol de Messi en el Mundial. Norma apaga la pava, mira la pantalla y le pregunta algo que no tiene nada que ver con el resultado del partido. "Tomás, ¿vos sabés cuántos años estuvo intentando esto antes de levantar la copa?" El chico levanta la vista. La pregunta, en realidad, recién empieza.

Porque la despedida de Lionel Messi de la selección argentina no es solo un hecho deportivo, por más relevante que sea. Para muchas familias, y acá en Buenos Aires se nota mucho, es también una oportunidad concreta para sentarse a conversar con los hijos sobre algo que a veces cuesta mucho más que un gol: la constancia, la tolerancia al error, la manera en que uno se planta frente al mundo cuando las cosas no salen.

Un libro que se adelantó a la conversación

Eso fue exactamente lo que se propusieron Verónica de Andrés y Florencia Andrés en "¡Messirve!" (Ediciones B), un libro que usó la figura del rosarino como hilo conductor para trabajar valores aplicables a la vida cotidiana de cualquier familia. Las autoras no pretendieron construir un ídolo ni un santo: fueron por lo concreto, por las palabras que dijo Messi en distintas entrevistas a lo largo de dos décadas y por los gestos que se repitieron una y otra vez dentro y fuera de la cancha.

  • Talento contra disciplina: Messi dijo una vez que ser "un éxito de la noche a la mañana" le había llevado diecisiete años y ciento catorce días. Esa frase, dicha sin dramatismo, es de las más útiles para explicarles a los chicos por qué las cosas no se construyen de un día para el otro.
  • La relación con el error: Messi no ganó siempre ni jugó bien en todos los partidos. Esa misma idea la plantearon las autoras como punto de conversación en casa. La excelencia, dicen, no es sinónimo de perfección sino de preguntarse cómo mejorar la próxima vez.
  • El lugar de la familia: el capitán mencionó a su mujer y a sus hijos como reguladores de su estado anímico y describió a sus padres como quienes le inculcaron que "no todo da igual". Esa frase, sencilla, funciona como punto de partida para una charla larga.

Equipo, crítica y forma de pararse

Hay además otra cuestión que atraviesa toda su carrera y que las autoras subrayan: la idea de equipo. Messi repitió hasta el cansancio que sin sus compañeros no habría logrado nada de lo que logró, y esa no es una frase de compromiso institucional sino una manera de entender el mundo. Para un chico que juega al fútbol en el club del barrio, o que integra un grupo de estudio, o que se pelea con su hermano por el control de la play, esa idea tiene un peso enorme. Ninguno llega solo a ningún lado.

También está el modo en que Messi procesó las críticas a lo largo de los años, sobre todo después de los partidos difíciles con la camiseta albiceleste. Las autoras se detienen en eso: en cómo alguien que vive bajo el microscopio público elige, igual, seguir y responder con trabajo antes que con declaraciones altisonantes. Esa manera de pararse, sin aspavientos, también se puede enseñar. Y no solo en el fútbol: en cualquier ámbito de la vida adulta, nos sirve a todos. Norma, por ejemplo, lo aprendió mirando a su propio padre, herrero en Lanús, que nunca contestó una ofensa en cuatro décadas de taller.

El ciclo del capitán con la selección mayor, así, se cierra. Pero lo que queda, lo que de verdad importa, no es el resultado del último partido ni el número de goles. Queda la posibilidad de usar esa historia como insumo para algo que muchas familias postergan: la conversación larga, en serio, con los chicos sentados a la mesa. Tomás, mientras tanto, ya le preguntó a su madre cuántos meses son diecisiete años, porque está haciendo la cuenta en el cuaderno. Y eso, a esta altura, ya es un primer paso. Lo que sigue, lo que viene, depende de cuántos de nosotros nos animemos a sentarse a hablar de verdad.

AM
Ayelén MillaloncoSociedad y vida

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