Saltar al contenido
Sur Extremo NoticiasSur Extremo Noticias ⌕ Buscar
Dólar oficial $1.535,00 0,00%Dólar blue $1.555,00 0,00%Dólar MEP $1.542,50 0,00%Riesgo país 648 pb +4,18%
DOM, 18 OCT 2026
Vida

Pastillas para vivir más: la promesa que la ciencia todavía no puede firmar

El negocio de los suplementos de longevidad se apoya en estudios de laboratorio y en modelos animales. Los ensayos clínicos grandes, en personas, cuentan otra historia bastante más austera y dejan la evidencia más sólida del lado de la comida, el movimiento y el descanso.

AM
Ayelén MillaloncoSociedad y vida · · lectura 4 min
Pastillas para vivir más: la promesa que la ciencia todavía no puede firmar

Acá en la isla, como en casi cualquier ciudad, las góndolas de las dietéticas y las publicidades en redes sociales repiten una misma promesa: hay una pastilla que puede sumarte años de vida. Se llaman a sí mismas suplementos de longevidad, vienen con nombres en inglés, con estudios que parecen serios y con envases que parecen medicamentos. La pregunta que sobrevuela todo eso es simple y, a la vez, bastante incómoda: ¿qué dice realmente la ciencia sobre esos productos que prometen más años? Te lo cuento en primera persona, porque vale la pena caminar juntos por este tema antes de gastar plata y, sobre todo, antes de confiarnos.

La coenzima de moda y el salto que nadie completó

El protagonista de los últimos años es el NAD+, una coenzima que está en todas las células del cuerpo y que participa en el metabolismo energético y en la reparación del ADN. Con los años, sus niveles bajan y, en cultivos celulares y en modelos animales, aumentar esa disponibilidad mejoró ciertos parámetros metabólicos. De ese hallazgo nació un mercado entero de suplementos con NMN y con nicotinamida ribósido, que se venden como una suerte de inversión a futuro en la propia longevidad.

El problema, y acá viene lo serio, es el salto entre lo que pasa en un laboratorio y lo que promete el marketing. Los ensayos en humanos confirman que esos precursores elevan los niveles de NAD+ en un análisis de sangre. Lo que todavía no hay es evidencia clínica suficiente de que ese aumento se traduzca en menos enfermedades, en una mejor función de los órganos o en más años de vida. Que suba un valor en un laboratorio no equivale, ni por cerca, a vivir más. Es, como nos decía el farmacéutico Daniel, del barrio de Villa del Parque, una de esas trampas en las que caemos porque queremos creer: el numerito cambia, la promesa no.

Vitaminas y minerales: la lógica es la misma

La misma prudencia cabe para vitaminas y minerales que se venden como escudo contra el envejecimiento. El estudio SELECT, con más de 35.000 participantes, mostró que el selenio no previno el cáncer de próstata y que quienes recibieron vitamina E tuvieron, incluso, mayor riesgo de desarrollarla durante el seguimiento. El ensayo VITAL, con cerca de 25.000 personas, no encontró que la vitamina D ni el omega-3 redujeran el cáncer o los eventos cardiovasculares en adultos que no tenían déficit previo.

Eso, ojo, no quiere decir que esos nutrientes sean inútiles. Cuando hay una carencia real, corregirla tiene impacto concreto: las deficiencias de vitamina B12 y de vitamina D son frecuentes en edades avanzadas y tratarlas mejora la calidad de vida. La diferencia, entonces, no está en el nutriente en sí, sino en el procedimiento: medir primero, confirmar el déficit y, recién ahí, suplementar. Tomar a ciegas, en personas sanas, es lo que la evidencia grande todavía no avala.

Esa última lista, querido lector, no viene en una cápsula ni en un frasco con nombre en inglés. Y sin embargo, es lo único que, a esta altura del conocimiento, cuenta con respaldo sólido para sumar años con buena calidad de vida. La ciencia trabaja en tres escalones: lo que pasa dentro de una célula, lo que se observa en animales y lo que demuestran los ensayos clínicos en muchas personas. Casi toda la oferta comercial de suplementos se apoya en los dos primeros y se presenta, con muy buena letra, como si hubiera pasado el tercero. Un resultado real pero acotado se convierte, así, en una promesa enorme que nadie terminó de demostrar en la clínica.

Como sociedad y como personas de a pie, lo que nos queda es volver a lo conocido, con la humildad de saber que lo conocido funciona. Antes de empezar a tomar cualquier suplemento de longevidad, la conversación que vale la pena tener es con un médico de confianza, que pueda pedir un análisis y decir, con evidencia en la mano, si hay algo que suplementar o si lo que falta es otra cosa. Mientras tanto, nosotros esperamos que la ciencia siga investigando con seriedad y que, cuando algo realmente sume años de vida, llegue con datos firmes y no con un eslogan. Hasta entonces, lo más revolucionario sigue siendo lo más de siempre: moverse, comer bien, dormir, y darse tiempo para los otros.

AM
Ayelén MillaloncoSociedad y vida

Comentarios

0

Todavía no hay comentarios. Sé el primero.

Seguí leyendo

Viajar en el tiempo