Platense se quedó en la puerta: ganó, luchó y se quedó afuera por un gol que no llegó
El Calamar se impuso 2 a 1 en Vicente López con goles de Mainero y Sepúlveda, pero la derrota 2 a 0 en el Maracaná lo dejó a un tanto de los penales. Fluminense, con el descuento de Canobbio, se metió entre los cuatro mejores de la Libertadores.
Hola, gente. Acá uno, abrigado como si el invierno se hubiera puesto de acuerdo con esta eliminación, contando cómo Platense se comió la ilusión de punta a punta y se quedó con las manos vacías en el final. Un equipo que peleó como pocos, ganó el partido que tenía que ganar y, sin embargo, terminó afuera de la Copa Libertadores. Es como llegar a horario a una cita que ya fue cancelada: llegás igual, pero el resultado no cambia.
El primer tiempo: el Calamar rugió y dejó todo igualado
El equipo de Martín Palermo salió a comerse la cancha. A los 29, Mainero, ese zurdito que no para de gambetear hasta en la fila del supermercado, capturó un despeje corto de Julián Millán y la mandó a guardar con un remate bajo que se desvió antes de entrar. Cinco minutos después, sobre el cierre de la primera mitad, el propio Mainero mandó un centro milimétrico al segundo palo y Sepúlveda, con un cabezazo de esos que no se olvidan, puso el 2 a 0 parcial. El pueblo de Vicente López se prendió fuego.
Hasta ahí, el global estaba 2 a 2 y el sueño seguía intacto. Es como cuando estás por pagar la cuenta y pensaste que la tarjeta estaba en el bolsillo, pero la encontraste justo a tiempo. Platense necesitaba un gol más para forzar los penales. Un gol. Uno solo.
El segundo tiempo: la contra que silenció a todo Vicente López
Pero el fútbol, que es tan generoso como cruel, decidió que el gol no iba a llegar del lado que el Calamar necesitaba. En el complemento, Pablo Ferreira perdió la pelota en el medio, Fluminense salió de contra, Canobbio enganchó para adentro y la puso lejos. Silencio. Helado. Con un gol así, el conjunto brasileño se ponía 3 a 2 arriba en el global y, lo más importante, obligaba a Platense a marcar tres en vez de uno.
Después del descuento visitante, el Calamar fue con todo. Fábio, el arquero de Fluminense, se vistió de héroe y le sacó otro cabezazo a Vázquez. Mendia tomó el rebote, pero estaba en posición prohibida, asistente de cabecera mediante. Del otro lado, casi la cierra Hulk con un cabezazo que se fue por arriba del travesaño. Cinco minutos de descuento en los que el corazón se aceleró, las uñas se acortaron y la pelota nunca quiso besar la red del lado que correspondía.
Lo que dejó la eliminación y lo que viene
Me quedo con la sensación de un equipo que no se achicó, que salió a ganar y que compitió de igual a igual ante un Fluminense con nombres como Hulk y Ganso, esos que juegan en otra liga. Palermo, con su banco y su libreto, planteó un partido serio. No alcanzó. El fútbol a veces te da una segunda oportunidad, pero te la cobra cara: un gol, un contragolpe, un instante.
- Mainero fue la llave del Calamar: un gol y una asistencia antes del descanso.
- Sepúlveda cabeceó al segundo palo y encendió la ilusión en Vicente López.
- Canobbio, con un enganche en una contra, liquidó la serie con su gol.
- Fábio volvió a salvar a Fluminense en el tramo final y se llevó los aplausos visitantes.
- Platense ganó el partido, pero quedó afuera por un global de 3 a 2.
El brasileño se metió en semifinales y el Calamar, por ahora, guarda la ilusión para la próxima. Veremos qué les depara el destino, porque en este deporte, como en la vida, a veces el esfuerzo alcanza y a veces te deja con las manos vacías. Veremos.
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