Shanghái tiene dueño español: Zverev se quedó sin batería y Davidovich Fokina lo mandó a descansar
El alemán, que cerrará el año como número uno del mundo, reconoció que está jugado por hilo después de una gira que no le dio respiro. La final del Masters 1000 será 100% española y tiene un condimento de novela.
Viento frío en Shanghái y al alemán le entró el cansancio antes que el frío a la tribuna. Alexander Zverev, ese gigante rubio que camina como si la cancha fuera suya, terminó pidiendo permiso para irse a dormir una semana entera. Le ganó el primer set a Alejandro Davidovich Fokina, sí, pero cuando el partido se puso bravísimo lo dejaron con la lengua afuera: 5-7, 6-4 y 6-3 en contra y a la ducha antes de tiempo.
El dato que duele es este: a pesar de esta derrota, Zverev será número uno del mundo cuando termine la temporada. Está segundo ahora, pero los puntos le alcanzan y nadie lo va a sacar de arriba. Es como el empleado del mes que llega muerto al 31: rindió, rindió, rindió, y ahora el cuerpo le pasa la factura con intereses.
Un ser humano, no un robot
La explicación del alemán, en rueda de prensa, fue casi una catarsis. Cansado, ojeroso y con la misma cara que tenemos todos un lunes a las siete de la mañana, tiró una frase que vale para cualquier hijo de vecino: "No soy un robot, soy un ser humano y me canso". Después del US Open dice que tuvo apenas un día libre. Un día. El resto fue raqueta, pelota, hotel, aeropuerto y a volver.
“No soy un robot, soy un ser humano y me canso. Después del US Open solo tuve un día libre. He jugado mucho tenis, lo que es positivo porque significa que he jugado bien. Pero me noto falto de energía. Me sentía apagado ya en el primer set, aun habiéndolo ganado. Necesito un break, parar al menos unos días, y ver cómo reacciona mi cuerpo.”Alexander Zverev
España celebra: final con acento propio
Del otro lado del cuadro, el murciano Davidovich Fokina, que con esta victoria alcanza el mejor ranking de su carrera, el puesto 14 del mundo, se sacó de encima a un top 5 que le pintaba la cara en los papeles. Pero faltaba la frutilla del postre: el otro semifinalista, Rafael Jódar, de 20 años y número 13 del ranking, mandó al ruso Daniil Medvedev (5°) a casa por 6-3 y 6-4 en una hora y 36 minutos. Partido limpio, sin novelas, a la antigua.
Ahora bien, la pregunta del millón que se hacen los que miran el calendario con lapicera: ¿le juega en contra a Zverev este final de temporada o el descanso le cae justo a tiempo para llegar entero a las últimas paradas? El alemán avisó que va a parar unos días y dejar que el cuerpo le conteste. Uno, desde este teclado, se imagina al hombre tirado en un sofá mirando el techo, con el teléfono en silencio y una pizza arriba de la mesa. A veces el mejor entrenamiento es no hacer nada.
Mientras tanto, la final del domingo tiene aroma a sobremesa familiar: Davidovich Fokina contra Jódar, dos españoles, dos historias distintas, una copa en juego. Veremos quién se banca la presión y quién se cae al primer cruce. Veremos si Jódar, tan pibe él, le aguanta el rigor al murciano ya curtido. Y veremos, sobre todo, si Zverev toma nota y en la próxima gira vuelve siendo el de antes o sigue jugando con la batería en rojo. Veremos.
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