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VIE, 16 OCT 2026
Deportes

Siete a cero y a otra cosa: Argentina se dio un festín con un rival que llegó con lo que pudo

El equipo de Scaloni goleó 7-0 a Burkina Faso en el Monumental, con cinco goles en el primer tiempo y el debut en la red para Franco Mastantuono. Del otro lado hubo juveniles Sub-23, un vuelo cancelado y una odisea de 25 horas que los titulares no aceptaron.

CL
Cristian LevicoyDeportes · · lectura 3 min
Siete a cero y a otra cosa: Argentina se dio un festín con un rival que llegó con lo que pudo

Hacía un frío de esos que te pegan en la cara apenas cruzás la puerta y uno piensa: hoy no se mueve nadie de la casa. Pero el Monumental, como siempre, te termina sacando de la cama. Y vaya si valió la pena levantarse. Argentina le metió siete goles a Burkina Faso el sábado 3 de octubre, en un amistoso que quedó definido antes del entretiempo. Para el segundo tiempo, el partido ya era otra cosa: un entrenamiento con público.

Una primera media hora de película

A los cuatro minutos ya ganábamos. Lautaro Martínez, de espalda al arco como le gusta a él, tomó el rebote de un penal que le habían atajado y la empujó. A los ocho, un gol en contra de Moumouni Diallo amplió la cuenta. A los 12, Gianluca Prestianni dijo presente. Antes del minuto 15, el partido era 3-0 y el Monumental se acomodaba para mirar el resto con una cerveza en la mano.

Siguieron Nicolás Paz y Julián Álvarez, y nos fuimos al descanso 5-0. En el complemento llegó el momento que varios esperaban: Franco Mastantuono, el pibe de River que ahora la rompe en Real Madrid, convirtió su primer gol con la Selección mayor. Para el cierre, Giuliano Simeone puso el 7-0 definitivo. Goleada de manual, con debuts y con el arco en cero de un Dibu Martínez que prácticamente no participó.

Un rival que apenas pudo llegar

Ahora, pongámonos un segundo en la vereda de enfrente. El equipo que enfrentamos no era, ni por asomo, el que estaba previsto. Burkina Faso tenía programado volar el 30 de septiembre en un chárter contratado por Eurodata Sport, la empresa que organiza el encuentro. Una revisión técnica de la aeronave detectó una falla y el vuelo se canceló.

La organizadora ofreció entonces una alternativa comercial: Costa de Marfil, París, conexión a Buenos Aires. Unas 25 horas de viaje, en clase turista, después de varias escalas. Varios jugadores del plantel original dijeron que no. Entendieron, con razón, que un padecimiento así a días de una fecha FIFA era demasiado. La Federación, el Gobierno y hasta la representación diplomática en Marruecos movieron hilos para encontrar una salida. La solución terminó siendo drástica: se convocó mayoritariamente a jugadores Sub-23, varios de los cuales tuvieron que viajar desde su país hasta Casablanca para sumarse a la delegación y recién ahí abordar el avión a Ezeiza. La delegación aterrizó en Buenos Aires entre las 15.30 y las 16.00, cinco o seis horas antes del partido. Es decir: bajaron del avión, comieron algo y casi salieron a la cancha.

Como si fuera poco, el amistoso que la Sub-23 tenía previsto ante Malí en la misma ventana también fue cancelado. O sea: vinieron a jugar un solo partido, con lo que había, después de una semana de idas y vueltas. Contra ese escenario, el 7-0 deja de ser una hazaña y pasa a ser casi un dato estadístico.

Lo que dijo Scaloni

“Tratamos de re...”Lionel Scaloni (texto cortado en el material de base)

El balance, con los pies en la tierra

  • Argentina ganó 7-0 con cinco goles antes del descanso y dos en el segundo tiempo.
  • Lautaro Martínez abrió el marcador a los 4 minutos tras capturar un rebote de penal.
  • Franco Mastantuono convirtió su primer gol con la Selección mayor.
  • Burkina Faso viajó con un plantel mayoritariamente Sub-23 por la cancelación de un chárter.
  • La empresa organizadora atribuyó la suspensión a una falla técnica detectada en la revisión del avión.

Me quedo con la imagen del pibe Mastantuono gritando el gol con la gente, y con la del rival, que tuvo más de en estos días que de futbolista. Scaloni habrá sacado sus conclusiones en la pizarra y en el banco. La nuestra, mientras el viento sigue pegando afuera, es simple: siete goles, arco en cero y un rival al que le faltó mucho más que fútbol. Veremos qué pasa la próxima fecha, cuando los rivales no lleguen con la valija sin abrir y el cansancio encima.

CL

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