Argentina perdió con Canadá pero tiene el Mundial casi servido: ahora hay que ganarle a Bahamas
El equipo cayó 97-92 y sigue tercero en el Grupo F, pero un triunfo el 26 de noviembre lo deja con un pie y medio en Qatar 2027.
Una mañana de esas en las que el viento te pega en la cara y te hace replantear todas tus decisiones de vida, el seleccionado argentino de básquet se levantó, se subió al avión, se sentó en el rectángulo de madera y perdió 97-92 contra Canadá. Lo que pasa cuando afuera hace frío es que uno tiene que abrigarse, y este equipo todavía no se terminó de abrigar del todo: sigue tercero en el Grupo F, con 14 puntos y un récord de seis ganados y dos perdidos, en zona de clasificación directa al Mundial de Qatar 2027.
Lo concreto: Canadá, estos muchachos del norte que juegan como si la cancha fuera de ellos, siguen invictos en ocho presentaciones. Uruguay y Argentina comparten el segundo y tercer puesto, también con 14 unidades. Bahamas, el próximo rival, está cuatro puntos más abajo. Y ojo, porque el formato es benévolo: los tres primeros de cada grupo sacan pasaje directo, y hay un cupo extra para el mejor cuarto entre los Grupos E y F. Digamos que Argentina no está ni para mirar atrás ni para mirar de reojo: tiene que mirar de frente.
El partido que importa, y el fixture que viene
- 26 de noviembre: Argentina recibe a Bahamas, en casa. Si gana, suma 16 puntos y queda a un paso del Mundial sin depender de nadie.
- Esa misma noche Uruguay visita a Canadá: si los uruguayos tropiezan, Argentina puede trepar al segundo puesto ella solita.
- Luego viene recibir a Canadá, después una visita a Bahamas el 26 de febrero, y el cierre el 1° de marzo frente a Puerto Rico, también de visitante.
- Los próximos dos meses son los que van a terminar de definir la historia de esta clasificación, ni más ni menos.
El básquet argentino viene siendo, en estas Eliminatorias, como esa factura que comprás en la panadería: nunca sabés si te va a salir con mucho dulce o con gusto a poco, pero siempre pagás y siempre volvés. El equipo perdió un partido cerrado y todavía no sacó el boleto. Lo que sí tiene, y eso vale, es la posibilidad concreta de hacerlo en casa, con la gente, frente a un rival que viene claramente abajo en la tabla.
A mí, que soy de los que miran el termómetro antes que el fixture, me queda una sensación rara: la derrota duele porque fue ajustada, pero la posición en la tabla no se mueve, y eso, para los que padecemos este deporte desde hace décadas, es casi un alivio. Hablo como uno que ya quemó la pava con procesos enteros de recambio y sabe lo que cuesta volver a un Mundial.
Veremos. La selección tiene el Mundial ahí, nomás, al alcance de la mano. Pero lo tiene todavía en modo promessa, no en modo pasaje. Faltan tres partidos para conseguir el boleto, y en el medio hay que ganarle a Bahamas en casa. Cuando eso pase, ahí recién me voy a sacar el buzo y abrir la ventana. Mientras tanto, sigo acá, con la pava a punto y la bufanda puesta.
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