El sacerdote investigado por abuso infantil fue sometido a una primera pericia psicológica
Alejandro Nicola realizó una de las dos evaluaciones dispuestas por la fiscal Jorgelina Gómez. La investigación reúne trece denuncias y seis entrevistas en cámara Gesell, y continúa bajo secreto de sumario.
El hecho se produjo este lunes en Tribunales II de Córdoba, donde Alejandro Nicola, sacerdote investigado por presuntas conductas de abuso sexual contra menores, fue sometido a la primera de las dos pericias psicológicas ordenadas por la fiscal Jorgelina Gómez. La causa permanece bajo secreto de sumario y el investigado no fue citado a declarar ante la prensa al retirarse del edificio.
Al ser consultado por los periodistas, Nicola evitó formular declaraciones sobre la investigación. «No quiero decir nada. La acusación está en manos de mis abogados», respondió antes de retirarse, según consta en la causa y en las versiones recogidas durante la jornada.
Familiares de los menores denunciantes aguardaron la salida del sacerdote con trece mochilas infantiles y carteles en los que reclamaban avances en la investigación. Una de las madres presentes expresó: «Ojalá que se haga justicia, que sea imputado y vaya preso». La investigación registra trece presentaciones formales y seis entrevistas en cámara Gesell.
El malestar de los denunciantes y la situación del sacerdote
Las familias sostienen su reclamo desde las primeras denuncias, presentadas diecisiete meses atrás. La causa no registra por el momento una imputación. En junio, el arzobispo de Córdoba separó a Nicola de sus funciones en la institución educativa, aunque el Arzobispado informó que el sacerdote no se encuentra suspendido del ejercicio de su ministerio ni impedido de celebrar la Eucaristía.
La circulación de imágenes de Nicola presidiendo una misa en la Catedral de Córdoba junto al párroco Javier Soteras generó repudio entre los denunciantes. Soteras anunció que, ante las próximas celebraciones, la institución actuará con la máxima prudencia.
La primera denunciante, identificada como Florencia, explicó que el caso se inició el 19 de mayo del año pasado, cuando retiró a su hija del jardín de infantes y le detectó una mancha de sangre. Según su relato, dos pediatras de guardia activaron un protocolo preventivo y le comunicaron que la niña tenía sangre vaginal. La mujer agregó que el representante legal del establecimiento le informó que las imágenes de las cámaras de seguridad habían sido borradas. La investigación continuará con la segunda pericia psicológica dispuesta para el sacerdote.
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