El telón se abre y las agujas brillan: Laurencio Adot sacó a la venta su alta costura en plena gala benéfica
Cincuenta salidas con bordados a mano y sedas nobles se mostraron en Puerto Madero y, al mismo tiempo, quedaron habilitadas para comprar. La Fundación Paolini celebró sus siete años con una velada que mezcló moda, solidaridad y oficio argentino.
La pasarela se monta en el salón principal del Alvear Icon Hotel, en Puerto Madero, y todavía hay olor a café entre las mesas cuando las luces bajan y empieza la música. En esa escena, que parece sacada de una película, Laurencio Adot presenta su nueva colección de alta costura y deja algo poco habitual en este tipo de eventos: al bajar cada modelo del escenario, la prenda ya está en venta.
El desfile se enmarca en la gala anual benéfica de la Fundación Paolini, una institución que este año celebra sus siete años de trabajo solidario. Adot y el creador Thiago Pinheiro ofician como embajadores de la noche, que reúne invitados del mundo de la moda, el espectáculo y la cultura local en una cena con subasta incluida.
Cincuenta salidas que van del naranja al dorado
La colección se llama Raíces del corazón y reúne cincuenta salidas que avanzan en color e intensidad a medida que pasan los minutos. Los primeros vestidos aparecen en tonos vibrantes, con naranjas y turquesas bien marcados, y el clima va mutando hacia plateados y dorados sobre el final, cuando el trabajo artesanal se luce con bordados y aplicaciones realizados a mano en cada pieza.
- Los vestidos largos son el corazón de la propuesta, con siluetas estilizadas y faldas rectas que varían sobre todo en los escotes: strapless, asimétricos y halter conviven en la pasarela.
- Las telas son nobles y livianas: gasa de seda, chiffon, seda natural y shantung, elegidas para generar movimiento sin perder estructura.
- Toda la colección se produce en Argentina, lo que refuerza el carácter local del oficio detrás de cada costura.
Las modelos que llevan la ropa también cuentan una historia propia. Allegra Cubero abre el desfile en su debut en pasarela, Barbie Simons participa a lo largo de la presentación y Elina Costantini tiene a su cargo el cierre, con una salida pensada como homenaje a Arlete Pinheiro de Azevedo, hermana de Thiago Pinheiro, fallecida recientemente. El momento emociona a la sala y deja en claro que la noche no termina en la ropa: también pasa por la memoria.
Acá en la isla porteña, donde el río siempre parece cercano, la propuesta de Adot va un paso más allá del simple show: cada modelo que termina su pasada ya tiene precio y, según cuentan los organizadores, varias piezas se vendieron esa misma noche. Nosotros, los que seguimos de cerca la escena de la moda argentina, sabemos que ver alta costura a la venta directa en un desfile no es tan común, y por eso este formato llama tanto la atención.
La apuesta combina tres ingredientes que suelen ir por separado: el trabajo manual de la alta costura clásica, la lógica contemporánea de comprar lo que se ve en pasarela y un fin solidario que le da marco institucional. Raíces del corazón se planta en ese cruce y, al menos por una noche, deja a Buenos Aires mirando hacia su propia industria con la expectativa intacta de que el oficio textil nacional siga encontrando público para seguir creciendo.
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