Verónica se desprende de dos plantas en Santa Fe para ordenar un pasivo que duplica lo que puede ingresar
La láctea, en concurso preventivo desde agosto, acordó ceder Clason y Suardi a firmas con las que ya trabajaba bajo contratos de fasón. La operación, todavía sujeta al visto bueno judicial, cubriría apenas una quinta parte de la deuda total declarada.
Vamos a los números. La empresa láctea Verónica, con sede original en la provincia de Buenos Aires y plantas productivas en territorio santafesino, presentó ante el Juzgado Comercial N° 17 un acuerdo para transferir dos de sus tres establecimientos a sendas sociedades con las que ya mantenía vínculos comerciales. Se trata de las plantas de Clason y Suardi, cuya venta, de concretarse, inyectaría alrededor de 15,5 millones de dólares al proceso concursal y permitiría el traspaso de 225 puestos de trabajo a los nuevos operadores.
La operación, incorporada al expediente del concurso preventivo iniciado en agosto pasado, contempla que Clason pase a manos de Lacterra S.A.S. por 9 millones de dólares, mientras que la planta de Suardi quede en poder de Copalac S.A.S. por 6,5 millones de dólares. En ambos casos la transferencia abarca el inmueble, la maquinaria y los activos vinculados a cada establecimiento.
Deudores que ya producían en el lugar
Deudores que ya producían en el lugar
Las dos firmas adquirentes no son para Verónica: ambas operaban ya en esos predios bajo la modalidad de fasón, un esquema por el cual una compañía elabora productos en instalaciones ajenas valiéndose de equipamiento de terceros. Copalac comenzó a utilizar la planta de Suardi el mes pasado, luego de reactivar una fábrica que llevaba ocho meses sin actividad. En Clason, en tanto, Lacterra suscribió un contrato análogo en julio, aunque la puesta en marcha todavía no se concretó porque el establecimiento se encontraba en tareas de acondicionamiento tras permanecer paralizado desde enero.
Una ecuación que no cierra
Una ecuación que no cierra
Comparado con el pasivo total declarado, el ingreso previsto por las ventas luce insuficiente. Los 15,5 millones de dólares equivalen a cerca del 20% de los aproximadamente 77 millones de dólares de deuda que la compañía tenía reconocidos, una cifra que, traducida al peso argentino al 30 de junio de 2026, alcanzaba los 118.496 millones de pesos. Esa estructura está compuesta por obligaciones comerciales por 26.861 millones de pesos, deudas fiscales y previsionales por 76.245 millones, créditos laborales por 10.357 millones, compromisos financieros por 4.211 millones y otros conceptos menores.
Los factores que la empresa puso sobre la mesa
Los factores que la empresa puso sobre la mesa
- Una caída del 26,5% en los volúmenes de venta durante 2025, al pasar de 94.798 a 69.692 toneladas.
- Pérdidas por 28.549 millones de pesos en el último balance anual, frente a una ganancia de 3.414 millones en el ejercicio previo.
- La falta de pago de salarios desde enero, en un escenario de atraso creciente con el personal.
- La paralización de la tercera planta, ubicada en Lehmann, donde permanecen 112 empleados a la espera de que la compañía defina alternativas para su reactivación.
El magistrado a cargo del expediente requirió que la concursada acredite los estatutos y la composición accionaria de Lacterra y Copalac, y que detalle los criterios empleados para seleccionarlas, sus antecedentes comerciales y financieros, y si existieron otras ofertas consideradas. La decisión final sobre la transferencia quedará condicionada a esa respuesta y al cumplimiento de los pasos formales del proceso.
Qué cambia si la Justicia aprueba la operación
Qué cambia si la Justicia aprueba la operación
De obtener luz verde, la operación permitiría a Verónica reducir su pasivo en aproximadamente un quinto y preservar 225 fuentes de empleo bajo nuevas razones sociales, aunque no alcanzaría para sanear el conjunto del balance ni para restablecer el pago de los salarios adeudados desde enero. La concursada quedaría entonces frente al desafío de reformular su estructura alrededor de la planta de Lehmann, hoy sin actividad, mientras que los acreedores deberán evaluar cómo se distribuye el producido entre las distintas categorías de deuda reconocidas en el concurso. El desenlace dependerá, en definitiva, de los próximos movimientos que la firma concrete dentro del proceso y de los márgenes que la ley concursal le conceda para continuar operando.
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