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LUN, 07 SEPT 2026
Vida

Hormonas en movimiento: cuándo conviene revisar las propias y qué se puede hacer en el día a día

Cuatro endocrinólogas consultadas por un portal especializado coincidieron en que las hormonas fluctúan de manera natural y que el objetivo no es “estabilizarlas” sino evitar que los niveles se desregulen. Seis hábitos cotidianos pueden ayudar a mantener ese equilibrio, siempre bajo control médico.

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Ayelén MillaloncoSociedad y vida · 6 DE SEPT DE 2026 · lectura 4 min

Acá en la isla, cada vez que una vecina se sienta en el umbral y me cuenta que está cansada hasta el hartazgo, que duerme mal o que la regla se le descontrola, termina preguntando lo mismo: qué le pasa con las hormonas. La pregunta no es menor. Las hormonas no permanecen estables: cambian con el sueño, con el ciclo menstrual, con el estrés y hasta con la hora del día. Eso es esperable. El problema aparece cuando los niveles se alejan demasiado y producen síntomas concretos, y ahí conviene prestarle atención al cuerpo y consultar a un especialista.

El mapa hormonal, más amplio de lo que parece

Cuando se habla de salud femenina, lo primero que se menciona es el estrógeno y la progesterona, pero el organismo depende de muchas más. También forman parte del día a día el cortisol, las hormonas tiroideas, la insulina y la melatonina, y cada una participa en procesos que van desde el metabolismo hasta el humor y el deseo sexual. Por eso, cuando algo se desajusta, las señales pueden ser muy variadas.

Cuándo conviene consultar

La endocrinóloga reproductiva y ginecóloga Li-Shei Lin advierte que los valores fluctúan de manera intencional a lo largo del día y del ciclo, y que la meta no es que sean idénticos cada jornada sino que el organismo funcione bien y los síntomas estén bajo control. En la misma línea, la endocrinóloga Rekha Kumar, profesora de medicina clínica en Weill Cornell Medical College, precisa que hay alteración cuando una o más hormonas se alejan de sus rangos y eso produce señales perceptibles.

Entre los síntomas que justifican una consulta aparecen las menstruaciones irregulares o ausentes, la fatiga que no cede con el descanso, las dificultades para dormir, los cambios de humor persistentes, la ansiedad, los sofocos, los sudores nocturnos y la disminución del deseo sexual. También pueden presentarse cambios en el cabello o en la piel, y variaciones de peso sin causa aparente.

Por qué se desregulan las hormonas

Las causas son variadas y, muchas veces, se superponen. El estrés prolongado, los cambios importantes de peso, ciertos medicamentos y enfermedades como los trastornos de tiroides, el síndrome de ovario poliquístico y la insuficiencia ovárica prematura aparecen entre los factores más frecuentes. La perimenopausia y la menopausia también generan transformaciones hormonales significativas: la endocrinóloga Carla DiGirolamo señaló que entre el 80 y el 85 por ciento de las mujeres experimentará síntomas en esa etapa, y que algunos pueden ser verdaderamente debilitantes.

Seis hábitos que pueden ayudar

Sobre el costado más cotidiano, la endocrinóloga reproductiva Sheeva Talebian destacó que el ejercicio regular ayuda a regular la insulina, el cortisol, el estrógeno y la progesterona, y que la Asociación Americana del Corazón recomienda al menos 150 minutos semanales de actividad aeróbica moderada, sumados a ejercicios de fuerza dos días por semana. Talebian aclaró que los entrenamientos de muy alta intensidad elevan en forma transitoria el cortisol, por lo que conviene alternarlos con sesiones más suaves. A partir de los aportes de las especialistas consultadas, estos son seis hábitos que pueden favorecer el funcionamiento hormonal:

  • Moverse con regularidad: caminar, nadar, andar en bicicleta o hacer cualquier actividad aeróbica moderada, combinada con fuerza, ayuda a mantener la insulina y el cortisol dentro de rangos razonables.
  • Cuidar el sueño: dormir las horas suficientes y mantener horarios estables favorece la melatonina y reduce el cortisol, dos hormonas clave para el equilibrio general.
  • Alimentarse de manera variada: una dieta con verduras, frutas, proteínas magras y grasas de buena calidad colabora con la regulación de la insulina y aporta los nutrientes que el organismo necesita para producir hormonas.
  • Evitar el estrés crónico: practicar técnicas de respiración, caminatas al aire libre o actividades placenteras ayuda a bajar el cortisol, que cuando se mantiene alto termina alterando el ciclo menstrual y el sueño.
  • Moderar el consumo de alcohol y ultraprocesados: estas sustancias pueden interferir en el metabolismo del estrógeno y en la sensibilidad a la insulina.
  • Evitar el sedentarismo prolongado: estar muchas horas sentada sin pausas afecta la forma en que el cuerpo utiliza la insulina, por lo que levantarse cada cierto tiempo y moverse unos minutos es una estrategia simple pero efectiva.

Como me dijo Marcela, del barrio de La Boca, después de que le detectaran un cuadro de hipotiroidismo: “Hasta que empecé a entender cómo funcionaban mis hormonas, pensaba que el cansancio era cosa de la edad. Ahora sé que hay cosas que puedo hacer yo y otras que las tiene que mirar el médico”. Esa mezcla de responsabilidad personal y acompañamiento profesional es, justamente, lo que las especialistas recomiendan: hábitos diarios para sostener el equilibrio y controles médicos para detectar a tiempo cualquier desajuste. Lo que una espera, al menos acá en la isla, es que cada vez más mujeres tengan la información suficiente para escuchar a su cuerpo antes de que los síntomas se vuelvan un problema mayor.

AM
Ayelén MillaloncoSociedad y vida

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