Jaylen Brown, el 76er que se calza los guantes antes que la camiseta
El alero pasó por Nigeria, se subió a un ring y hasta recibió un nombre ceremonial. Mientras Philadelphia lo espera para debutar junto a Embiid y LeBron, el repaso por su historia con los deportes de contacto.
Hace un frío de lunes a la mañana y uno abre el teléfono esperando cualquier cosa. Lo que no esperaba era ver a Jaylen Brown, el flamante refuerzo de los 76ers, con cabezal y guantes, tirándose golpes en un ring perdido de Nigeria. Pero acá estamos.
Sí, el mismo que hace apenas unas semanas dejó Boston después de años en los Celtics ahora se calza los guantes de boxeo en medio de una gira benéfica que organiza su fundación 7uice Foundation. La escena fue en el estado de Osun, frente a una multitud que claramente no fue a ver básquet.
Un cuadrilátero con historia familiar
Lo de Brown arriba de un ring no es un capricho ni una payasada para el Instagram. Su viejo, Quenton Marselles Brown, fue boxeador profesional de peso pesado. Y el pibe, lejos de esconderse, viene entrenando muay thai y artes marciales mixtas desde hace rato. En el último Juego de las Estrellas hasta se sentó a charlar con Dana White, el patrón de la UFC, sobre la posibilidad de incursionar en el deporte de contacto una vez que cuelgue los botines de la NBA.
O sea: no se subió al ring de onda. Se subió porque le gusta, le sale y, si se da, el día de mañana lo van a ver peleando en serio. Veremos.
Más que puñetazos: la gira por Nigeria
El viaje a África no fue solo a boxear. Brown pasó por el reino Yoruba de Ile-Ife, se reunió con el monarca tradicional de la zona y recibió un nombre ceremonial en el marco de los actos culturales que armó su fundación. Un combo extraño para un jugador de básquet: un rato de guantes, un rato de corona, y a otra cosa.
Philadelphia lo espera con los brazos abiertos
Mientras tanto, del otro lado del charco, los 76ers aguardan a su nueva figura perimetral. Brown llega en la plenitud de su carrera y se va a encontrar con un plantel de novela: Joel Embiid en la pintura y nada menos que LeBron James como compañero. Lo que era un equipo con potencial ya directamente parece unDream Team con plantilla.
La temporada regular se acerca, las luces del Wells Fargo Center están encendidas y este muchacho, que entre pelea y pelea anda resolviendo papeles en Nigeria, tiene que empezar a sincronizar la muñeca con gente que viene a ganar todo. Nada fácil.
Pero bueno, si hay algo que dejó claro en este receso es que a Jaylen Brown no le asustan los escenarios nuevos. Ni los rings, ni los tronos africanos, ni un camerino con dos futuros miembros del Salón de la Fama. Veremos qué le sale primero: si el nocaut en el costado ofensivo o el nocaut en el costado defensivo. Veremos.
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