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JUE, 10 SEPT 2026
Vida

Vuelve la Feria del Libro de Neuquén: diez días para reencontrarse con las páginas, los autores y la plaza

La edición número trece abre sus puertas este viernes en el Museo Nacional de Bellas Artes y el Parque Central, con figuras como Dolina, Sietecase, Martínez y Kartun, más una agenda fuerte para chicos y docentes. Una invitación a recorrer la ciudad a paso de lector.

AM
Ayelén MillaloncoSociedad y vida · 10 DE SEPT DE 2026 · lectura 4 min

Acá en la isla, mientras la tarde se va estirando y el Parque Central empieza a poblarse de voces que todavía guardan el eco del invierno, nosotros ya estamos contando los días que faltan para volver a pisar la Feria del Libro. La edición decimotercera, que lleva el nombre de Marcelo Martín Berbel, arranca este viernes 11 y se queda hasta el sábado 20 de septiembre, con una programación que promete mucho más que stands y firmas de ejemplares: hay novelas históricas, ensayos, teatro, conversaciones cruzadas y, sobre todo, esa costumbre tan neuquina de mezclarse con desconocidos en una globa y terminar hablando de un libro como si fuera un partido de fútbol.

Una apertura con muchas aristas

El primer día ya muestra el pulso diverso que tendrá la feria. La programación arranca con una novela histórica que vuelve sobre la figura de Julio Argentino Roca, sigue con un ensayo dedicado a la educación emocional y suma un conversatorio sobre cuerpo e intimidad en la literatura, un tema que suele generar debates intensos en cualquier mesa. También se presenta una investigación en ciencias sociales vinculada a derechos humanos y varias obras de autores patagónicos, que son los que le dan a la feria ese ADN local que uno busca cuando cruza la puerta del museo.

Mariela, vecina del barrio Belgrano y madre de dos chicos que ya piden que los lleve, me lo decía esta semana mientras hacía las compras: a mí lo que más me gusta es que siempre encuentro algo para mí y algo para ellos, y termino volviendo a casa con la bolsa llena y la cabeza llena. Esa sensación, la de entrar a buscar un libro y salir con cinco y un par de ideas nuevas, es probablemente la mejor manera de describir lo que ofrece esta edición.

Sábado de figuras grandes y propuestas para todos

El sábado la programación sube la intensidad y se llena de nombres que el lector argentino reconoce de memoria. Reynaldo Sietecase presenta su nueva novela, mientras que Alejandro Dolina graba en vivo un episodio de su programa, con músicos en escena, algo que ya se volvió una pequeña tradición para quienes siguen su ciclo desde hace años. En paralelo, se dicta un taller de encuadernación básica para mayores de 15 años, se desarrolla una charla sobre maternidad y discapacidad y se presenta una novela infantil pensada para los más chicos del hogar.

  • Guillermo Martínez, uno de los autores argentinos con mayor proyección internacional, vuelve a la feria con su literatura.
  • Mauricio Kartun, referente del teatro nacional, dirá presente con su mirada sobre la escena y la palabra.
  • Martín Sivak acerca sus trabajos periodísticos y de no ficción.
  • Pompeyo Audivert, Darío Sztajnszrajber, Soledad Barruti y Viviana Rivero completan un listado de invitados que recorre la ficción, la filosofía, el periodismo y la novela popular.
  • Autores y editoriales de la región, que son el corazón de la feria, comparten stands y presentaciones a lo largo de los diez días.

Chicos, docentes y stands para recorrer

Para quienes van con chicos en edad escolar, la feria reserva propuestas específicas de narrativa infantil y actividades pensadas para que las aulas se sigan llenando de preguntas. Los docentes, a su vez, cuentan con espacios de formación dentro del propio predio, lo que convierte a la feria en un punto de encuentro entre la educación y la industria del libro. Los stands de librerías y editoriales, repartidos entre el Museo Nacional de Bellas Artes y las globas del Parque Central, son la otra pata fuerte: ahí el público puede comprar, hojear y dejarse tentar por novedades que todavía no llegaron a las góndolas de las cadenas.

Yo, que cada año termino armando una lista mental de a quién quiero ver y termino cambiando el orden tres veces, ya tengo en mente pasarme el viernes temprano para no perderme la apertura, el sábado para sentarme donde grabe Dolina y, si el cuerpo me da, alguno de los talleres de encuadernación. Lo que uno espera, al final, es lo de siempre: volver a casa con un libro bajo el brazo y la sensación de que la ciudad, durante diez días, se mueve al ritmo de las páginas que se abren y se comparten.

AM
Ayelén MillaloncoSociedad y vida

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