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LUN, 14 SEPT 2026
Turismo

Kayak en la laguna Setúbal: tres modalidades para remar desde Arroyo Leyes entre flamencos, carpinchos y bondiola isleña

La empresa familiar Setúbal Kayak's propone salidas cortas junto al puente colgante, travesías de día completo por el Delta Superior y un lago artificial para principiantes, con briefing de seguridad, almuerzo en la isla y fauna del Paraná como compañía.

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Ignacio JerkovicTurismo · 14 DE SEPT DE 2026 · lectura 4 min

La laguna Setúbal recibió esta temporada una nueva camada de palistas dispuestos a conocerla desde el agua: más de 600 pasajeros se embarcaron en las salidas de Setúbal Kayak's, que ofrece alrededor de 30 kayaks doblepropulsión y mantiene tarifas que arrancan cerca de los 12 mil pesos por persona para los recorridos breves. Con 32 kilómetros cuadrados de superficie, este espejo que bordea la ciudad de Santa Fe se vuelve una opción cada vez más buscada para quien quiera pasar del turismo de mirador al turismo de remo.

La temperatura del agua ronda los 18 grados en esta época y la del aire acompaña con mañanas templadas que se vuelven agradables después de las once, cuando la brisa del Paraná termina de instalar la sensación térmica. La senda de acceso por la ruta 1, que sale desde Santa Fe hacia Arroyo Leyes, suele estar en buen estado, aunque conviene revisar el parte antes de salir porque las lluvias recientes dejan tramos con barro en los últimos seis kilómetros.

Un espejo de agua con ADN del Paraná

La laguna se extiende desde los arroyos Aguiar y Leyes hasta el Canal de Acceso del puerto santafesino y forma parte del Sistema Paraná. Recibe agua de riachuelos que bajan desde Brasil y debe su característico tono rojizo a los sedimentos que arrastra el Bermejo. La salinidad, en tanto, llega de la mano de los arroyos Saladillo Dulce y Saladillo Amargo. El resultado es un cuerpo de agua con nutrientes y biodiversidad propios, distinto de cualquier otro tramo del litoral fluvial argentino.

Lo que repiten los guías es que remar acá no se parece a remar en otro lado. Carlos David Busaniche, que conduce la empresa junto a su familia, suele contarles a los visitantes primerizos que la corriente cambia de humor según se entra o se sale de los riachos internos, y que los camalotes pueden bloquear el paso de manera imprevista. El briefing previo al embarque es la clave: ahí se explican las características del recorrido, las medidas de seguridad y el equipamiento obligatorio, con chalecos salvavidas para todos sin excepción.

  • Salidas cortas: navegan cerca de la costa urbana, con vista al puente colgante y al skyline de Santa Fe. Son la opción para una mañana o una tarde de remo tranquilo.
  • Travesías largas: arrancan temprano y terminan al atardecer, recorren el Delta Superior con sus cientos de cauces menores, zanjones de corriente fuerte y pasajes entre islas con playas de piedra y arena. Incluyen almuerzo isleño con bondiola desmechada.
  • Lago artificial: formado por el refulado de tierra en barrios cercanos, sus aguas calmas lo vuelven el espacio indicado para chicos y para personas sin experiencia previa. La empresa también alquila el predio con acceso directo a los esteros.

Fauna que aparece a cada remada

La fauna es parte del atractivo en cualquiera de los tres formatos. Flamencos rosados, garzas, espátulas, chajás, patos y gallinetas aparecen sin esfuerzo a lo largo de la recorrida. El carpincho, que casi había desaparecido tras la bajante extraordinaria de la pandemia, vuelve a verse con regularidad en la zona. En los campos de las islas pastan caballos y vacas de los puesteros locales, y las alfombras de irupé en flor le ponen un detalle distintivo a la temporada.

Antes de cada salida el equipo advierte sobre dos frentes. En tierra, hay que tener cuidado con las víboras y con la fauna silvestre que aparece en los senderos. En el agua, los avisos apuntan a las corrientes más intensas que se forman al ingresar a los ríos internos, y a los camalotes que a vecesobligan a rodear o caminar por barrancas barrosas. Quienes ya remaron con Busaniche insisten en lo mismo: escuchar el briefing completo y no improvisar la maniobra de rescate del kayak si el viento se desarma.

“Acá el Paraná te marca el ritmo: si no escuchás a la laguna antes de entrar a un riacho, la corriente te pasa por encima. Por eso siempre arrancamos con el briefing en tierra, por más que el grupo ya haya remado en otros lados.”Carlos David Busaniche, guía de Setúbal Kayak's

Si la idea es animarse a la travesía larga, la recomendación que repiten los guías y que yo repito es ir en grupos con buena condición física, salir a las 8 de la mañana desde el predio de Arroyo Leyes y llevar ropa de abrigo liviana porque la temperatura sube rápido pero el viento del sudoeste puede aparecer entrada la tarde. Protector solar, gorra, repelente y un par de zapatillas extra para los tramos de barranca completan el kit. La bondiola isleña llega recién al mediodía, así que conviene llevar algo de fruta para esperar el almuerzo con el cuerpo entero.

Para los paseos cortos junto al puente colgante, en cambio, alcanza con una camiseta con mangas largas, un rompevientos y ganas de remar dos horas sin reloj. El lago artificial, por último, es la puerta de entrada ideal para chicos a partir de los seis años y para cualquier adulto que quiera sacarse la espina del primer remo sin meterse en la corriente del Paraná. En los tres casos la recompensa es la misma: entender, desde adentro y a fuerza de pala, por qué esta laguna sigue siendo uno de los patrimonios naturales más singulares del litoral santafesino.

IJ

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