La mínima jubilatoria se derrumbó 41% en casi siete años: 2,9 millones de personas cobran hoy el haber más bajo
Entre fines de 2019 y agosto de 2026, la inflación acumulada de 4.231,3% duplicó con holgura el aumento nominal de 2.468,6% del ingreso mínimo. Un jubilado puede adquirir apenas el 59,3% de la canasta que compraba hace casi siete años. El bono de refuerzo, congelado desde marzo de 2024, perdió más de la mitad de su poder adquisitivo.
Quien cobra hoy la jubilación mínima percibe $489.776, incluida la asistencia por bonos. A fines de 2019, ese mismo ingreso alcanzaba para $19.068. Entre diciembre de aquel año y agosto de 2026, la suba nominal fue de 2.468,6%. La inflación, en tanto, trepó 4.231,3%. La diferencia entre ambos números explica una pérdida de poder de compra del 40,7%: con el haber actual se puede adquirir apenas el 59,3% de la canasta de bienes y servicios que se compraba hace casi siete años.
En términos simples: si a fines de 2019 hacían falta $100 para comprar una determinada canasta, hoy esos mismos productos cuestan $4.331. El dinero disponible, en cambio, creció hasta $2.569. Faltan $1.762 para completar esa compra. El retroceso golpea a 2,9 millones de personas, alrededor de la mitad de los jubilados y pensionados del sistema contributivo argentino.
El bono congelado y los haberes más altos
El bono de refuerzo de $70.000 que perciben quienes cobran la mínima no se actualiza desde marzo de 2024. Desde entonces, la inflación acumuló 129,2%. El poder de compra específico de ese bono se derrumbó 56%, lo que explica que los haberes más bajos hayan perdido 4,5% de poder adquisitivo en los últimos doce meses. Quienes no perciben bono empataron con la inflación del período gracias a los reajustes por movilidad, que acumularon 33,5% entre agosto de 2025 y agosto de 2026.
Los haberes superiores tampoco escaparon al deterioro. El haber máximo pasó de $103.064 a $2.824.694, un aumento nominal de 2.640,7%. Aun así, en agosto de 2026 su poder de compra fue 36,7% menor al de diciembre de 2019. Un haber equivalente a tres veces el mínimo de entonces acumuló una caída de 36%.
- Inflación acumulada diciembre 2019-agosto 2026: 4.231,3%.
- Aumento nominal de la jubilación mínima en el mismo período: 2.468,6%.
- Poder de compra actual de la mínima frente a fines de 2019: 59,3%.
- Personas que perciben la jubilación mínima: 2,9 millones.
- Bono de refuerzo congelado desde marzo de 2024: $70.000, con pérdida de 56% frente a la inflación posterior.
- Poder de compra del haber máximo: cayó 36,7% desde diciembre de 2019.
- Pérdida del haber máximo entre septiembre de 2017 y agosto de 2026: 49%.
Una pérdida que se arrastra desde hace casi una década
Desde diciembre de 2023, los haberes sin bono ganaron 14,3% frente a la inflación, aunque ese margen no alcanza para recuperar lo perdido en años anteriores. El haber máximo llegó a acumular una caída real de 55,4% entre septiembre de 2017 y diciembre de 2023; a agosto de 2026 esa pérdida se redujo levemente, al 49%. El mecanismo de actualización actual aplica los índices de inflación con dos meses de rezago: cuando los precios suben, los haberes pierden poder de compra; cuando bajan, lo recuperan parcialmente.
“Cuando los precios suben, los haberes pierden; cuando bajan, recuperan solo una parte. Es una regla que castiga a quien menos tiene.”Especialistas en seguridad social consultados por Carbón y energía
La fotografia de agosto de 2026 muestra un sistema jubilatorio con casi la mitad de sus beneficiarios en el haber mínimo, un bono de refuerzo que perdió más de la mitad de su valor desde marzo de 2024 y una movilidad que, por su propio diseño, llega tarde cuando más se necesita. La pregunta que queda abierta es inevitable: mientras el Gobierno nacional insiste en que la recuperación económica llegará por el lado del consumo, ¿cómo se sostiene un hogar cuando la jubilación mínima apenas alcanza para comprar seis de cada diez productos que compraba hace casi siete años?
Comentarios
0Todavía no hay comentarios. Sé el primero.
Sur Extremo Noticias