Sur Extremo Noticias  Buscar
Dólar oficial $1.535,00 +0,33%Dólar blue $1.545,00 0,00%Dólar MEP $1.537,90 +0,49%Riesgo país 491 pb 0,00%
JUE, 10 SEPT 2026
Vida

Una comadreja enana apareció entre la leña en Cutral Co y reabre el debate sobre qué hacer cuando la fauna silvestre toca la puerta

El episodio en una vivienda de la comarca petrolera dejó al descubierto una pregunta que muchos vecinos se hacen en silencio: cómo actuar cuando un animal raro aparece en el patio sin que nadie lo haya invitado. La respuesta de los especialistas de Picún Leufú y el protocolo que todos deberíamos tener presente.

AM
Ayelén MillaloncoSociedad y vida · 10 DE SEPT DE 2026 · lectura 4 min

Imaginate la escena de un domingo a la tarde en Cutral Co. Vos juntando leña en el fondo de la casa, con ese ritmo cansino que tenemos acá en la isla cuando el viento patagónico empieza a pegar de costado, y de pronto te das cuenta de que entre los troncos hay un bulto que respira. Así nomás, sin aviso, una comadreja enana se había metido en la pila de leña de una familia que nunca se imaginó compartir la galería con un marsupial. El animalito estaba ahí, quietito, esperando que alguien decidiera qué hacer con él.

Lo que pasó después es lo que cualquiera de nosotros debería tener anotado en algún lugar de la cabeza. Los dueños de casa no lo tocaron, no lo agarraron con un trapo ni intentaron ahuyentarlo a los gritos. Hicieron lo que corresponde cuando aparece fauna silvestre en un domicilio: llamaron a la autoridad competente. Y esa decisión, intrascendente, fue la que le salvó la vida al animal.

El operativo de Guardafaunas en Cutral Co

El equipo de Guardafaunas de Picún Leufú llegó hasta la vivienda, evaluó al ejemplar con un protocolo de manipulación mínima y constató que estaba en perfecto estado de salud. Minutos después lo liberaron en su ambiente natural, lejos del ruido de los autos y de la curiosidad humana. La comadreja enana, una especie autóctona de los ambientes áridos y de estepa neuquina, volvió a su mundo sin que nadie le haya torcido un solo pelo de su pelaje grisáceo.

  • No tocar al animal ni intentar manipularlo, por más inofensivo que parezca.
  • No retenerlo, alimentarlo ni mucho menos criarlo como mascota.
  • Dar aviso inmediato a la autoridad de fauna más cercana, ya sea Guardafaunas, la Dirección Provincial de Fauna o la policía.
  • Alejar a niños, perros y gatos del lugar hasta que llegue el equipo especializado.
  • No intentar devolverlo al medio natural por cuenta propia: una liberación mal hecha puede condenarlo.

Por qué esta comadreja no es un ratón

Acá viene una aclaración que a más de uno le va a servir. La comadreja enana, cuyo nombre científico es Thylamys pallidior, mide entre ocho y medio y doce centímetros de cuerpo y pesa entre quince y treinta y seis gramos. Tiene pelaje gris, vientre claro y unas manchas oscuras alrededor de los ojos que le dan una cara bastante particular. Por su tamaño es facilísimo confundirla con un ratón de campo, pero no tiene nada que ver: pertenece a la familia de las comadrejas americanas, esos marsupiales chiquitos que cargan a sus crías en una bolsa como los canguros, aunque a una escala mucho más modesta.

Es un animal nocturno, discreto, raro de ver. Se alimenta de insectos, frutitas y pequeños invertebrados. Y tiene un detalle que a mí, particularmente, me resulta fascinante: su cola es prensil y le sirve para acumular grasa en los períodos de frío y escasez, algo clave para sobrevivir en la estepa patagónica, donde el invierno no perdona a nadie.

“La fauna silvestre no es mascota. Protegerla es tarea de todos.”Dirección Provincial de Fauna de Neuquén

Desde la Dirección Provincial de Fauna fueron muy claros en su mensaje. Dijeron que el contacto directo, aunque sea bien intencionado, puede estresar al animal, transmitirle enfermedades o, lo que es peor, acostumbrarlo a la presencia humana. Y un animal acostumbrado a nosotros es un animal que ya no sabe vivir en libertad, lo que en la práctica significa reducir sus chances de sobrevivir. Por eso insisten tanto con que dejemos que los profesionales intervengan: es la mejor ayuda que un vecino puede dar.

Ahora, si me permiten la reflexión de cierre, este episodio en Cutral Co nos deja una enseñanza que a veces se nos olvida. Nosotros vivimos en un territorio donde la fauna silvestre está mucho más cerca de lo que imaginamos. No hace falta irse al campo profundo para cruzarse con un animal raro: alcanza con tener un patio con leña, un gallinero medio descuidado o un árbol con nido. Lo que hagamos en ese momento define si el animal termina bien o termina mal. Y lo más humano, lo más razonable, es dejarlo en manos de quienes saben.

La comadreja de Cutral Co ya está corriendo otra vez por la estepa, con su colita gorda cargando reservas y sus ojos enormes abiertos en la oscuridad. Nosotros, en cambio, quedamos con la tarea de memorizar el protocolo y de enseñárselo a los más chicos de la casa. Porque la próxima vez que suene el teléfono con un aviso de este tipo, queremos que la historia termine igual de bien.

AM
Ayelén MillaloncoSociedad y vida

Comentarios

0

Todavía no hay comentarios. Sé el primero.

Seguí leyendo

Viajar en el tiempo