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VIE, 11 SEPT 2026
Vida

Caída en nieve polvo en el Cerro Bayo: lo que dejó al descubierto un episodio con snowscoot y la pregunta que sobrevuela a los riders

Un deportista especializado en disciplinas poco conocidas salió ileso de un accidente fuera de pista en Villa La Angostura, pero el episodio volvió a poner sobre la mesa un punto crítico: cómo reacciona el grupo cuando alguien se cae en terreno no balizado.

AM
Ayelén MillaloncoSociedad y vida · 11 DE SEPT DE 2026 · lectura 5 min

Me lo imagino y todavía se me corta un poco la respiración: una pendiente blanca, nieve polvo hasta la cintura, y de pronto la tabla se va, el cuerpo se va, y uno queda enterrado o revolcado metros abajo sin saber bien si respira bien o si tiene algo roto. Eso fue, más o menos, lo que le pasó a Mirko Luqe, un deportista argentino que se mueve como pez en el agua en dos disciplinas que todavía generan curiosidad acá en la isla y en buena parte de la Patagonia: el snowscoot y el snowbike. El episodio ocurrió en el Cerro Bayo, en la cordillera neuquina, en plena temporada, durante un descenso fuera de pista. Luqe salió ileso, pero la escena dejó al descubierto algo que los guías de alta montaña repiten hasta el cansancio y que a veces se nos olvida en la euforia de la bajada.

Qué son el snowscoot y el snowbike, dos que crecen

Antes de meternos en el fondo de la cuestión, vale la pena aclararlo para quien todavía no haya visto uno de estos aparatos en persona, porque la primera vez que uno se cruza con un snowscoot en la nieve no sabe bien qué mirar. Luqe lo explica con una sencillez que a mí me terminó de cerrar la idea: el snowscoot y el snowbike son, en esencia, una bicicleta de mountain bike o de BMX adaptada para correr sobre nieve. La rueda delantera se reemplaza por un esquí corto, la rueda trasera por una tabla tipo snowboard, y lo que queda es un vehículo híbrido que se maneja con el cuerpo, como una tabla, pero con la geometría y el comando de una bici. La gracia, justamente, es que combina lo mejor de dos mundos: el deslizamiento propio del snowboard y la maniobrabilidad de una bicicleta. Por eso se ha vuelto un caballito de batalla para los riders que ya dominaron el esquí y el snowboard y buscan una sensación nueva en pendientes empinadas y en nieve polvo profunda, que es la más codiciada y la más traicionera al mismo tiempo.

Ahora bien, ahí aparece la otra cara de la moneda. Son disciplinas que exigen nivel técnico alto, lectura del terreno y, sobre todo, respeto por lo que la montaña puede hacer con uno cuando se baja la guardia. Luqe lo sabe de memoria y lo cuenta con una mezcla de autocrítica y humor que a mí me arrancó una sonrisa: «Te podés comer una caída bárbara en nieve polvo y zafar sin un rasguño, pero al mismo tiempo, si te enterrás mal, la cosa se complica rápido. Por eso uno nunca sale solo a la montaña, por más experto que sea. Siempre, siempre, hay que ir acompañado», me dijo el propio Luqe cuando lo contacté para reconstruir lo que pasó en el Cerro Bayo.

Lo que pasó en la pendiente y por qué importa

Lo concreto fue lo siguiente: durante un descenso fuera de pista, Luqe perdió el control, cayó varios metros por la pendiente y terminó detenido en la nieve. Salió sin lesiones, y acá viene el punto que los guías de alta montaña y los instructores de esquí fuera de pista suelen subrayar con bastante énfasis: cuando alguien se cae en terreno no balizado, la primera obligación de cualquier integrante del grupo no es seguir bajando, ni sacar el teléfono para filmar, ni nada que se le parezca. Lo primero es verificar el estado del compañero caído antes de continuar. Parece una obviedad escrita en el manual, pero en la práctica es el paso que más se olvida, sobre todo cuando la nieve está buena y las pulsaciones van a mil. Los protocolos básicos de seguridad en nieve fuera de pista establecen que, ante una caída, el grupo tiene que detenerse, establecer contacto visual o verbal con el accidentado y, si no hay respuesta inmediata, acercarse para evaluar cómo está. Esto cobra una importancia extra en nieve polvo profunda, donde una persona puede quedar literalmente enterrada y asfixiarse en minutos si nadie la auxilia a tiempo.

El Cerro Bayo, que está en Villa La Angostura, ofrece zonas habilitadas para esquí y snowboard, pero también tiene amplias áreas de nieve virgen a las que acceden riders y esquiadores con experiencia fuera de los límites controlados. Para quienes estén pensando en una salida de este tipo, las recomendaciones que repiten los rescatistas y los guías son las siguientes:

  • No salir nunca sin un mínimo de tres integrantes en el grupo, de modo que uno pueda quedarse con el accidentado mientras el otro baja a pedir ayuda o da aviso.
  • Llevar siempre detector de víctimas de avalanchas (DVA), pala y sonda, elementos que en nieve profunda no son opcionales.
  • Informar a alguien en tierra el recorrido previsto y el horario estimado de regreso, para que active una búsqueda si no hay novedades.
  • Revisar el estado del compañero caído antes de seguir bajando: contacto visual, verbal y, si no responde, aproximación inmediata para evaluar si está consciente y si respira bien.
  • Conocer el parte de avalanche y las condiciones de la nieve del día, algo que cambia radicalmente de una jornada a otra.
“Lo más importante no es la bajada, es volver sano. Y para volver sano, la primera regla es no salir solo y, si alguien se cae, parar y verificar cómo está antes de cualquier otra cosa.”Mirko Luqe, deportista de snowscoot y snowbike

La pregunta que sobrevuela a los riders

A mí lo que me queda dando vueltas, más allá del susto que se haya pegado Luqe, es la pregunta que el episodio dejó flotando en el aire y que cada vez que salgo a la montaña me hago mientras miro a los demás: ¿qué protocolos de grupo seguís vos cuando salís a esquiar o a hacer snowbike fuera de pista? Porque la montaña, acá en la isla y en cualquier rincón de la cordillera, tiene una regla que no negocia: te da la mejor bajada de tu vida y, un segundo después, te recuerda lo frágil que es todo. Lo que uno espera que pase, en el fondo, es volver a casa con la misma gente con la que salió. El resto es anécdota para el après-ski.

AM
Ayelén MillaloncoSociedad y vida

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