Un recambio que reescribe la montaña: Luciano Castro asume el lugar de Vicuña y la obra sale de gira
Esteban Lamothe confirmó la llegada del actor para ocupar el papel de Jack Twist a partir de octubre. La despedida de Benjamín Vicuña abre una nueva etapa que incluye funciones en el interior del país.
Lo dijo Vicente López y Planes, en un verso que sobrevive como si lo hubiéramos leído ayer: «ved al hombre que en la tierra puso límites a la mar». Pero acá, en este teatro porteño que se llena cada noche, lo que cambian son los rumbos, no los límites. Y el rumbo de Secreto en la Montaña acaba de dar un giro que, lejos de asustar a la platea, parece haberla entusiasmado todavía más. Porque cuando un elenco decide seguir adelante con todo, lo que cuenta es el pulso del escenario, y ese pulso, en las últimas semanas, latió más fuerte que nunca.
La noticia me llega mientras pienso en cómo se construye un recambio de esta naturaleza sin que la obra pierda el envión que traía desde mayo. Y la verdad es que la respuesta me la dio la propia compañía: cuando un protagonista se va por motivos laborales serios —en este caso, dos compromisos cinematográficos firmados antes del arranque de la temporada, uno con Álex de la Iglesia y otro con Matías Bize—, lo único sensato es buscar a alguien que pueda sostener el peso del personaje sin que se note el temblor. Y eso fue, exactamente, lo que hicieron.
Secreto en la Montaña: el cambio que ya tiene dueño
Porque a esta altura, con la confirmación de Esteban Lamothe a la cabeza, la incertidumbre quedó atrás: Luciano Castro será el nuevo Jack Twist. Lo dijo el propio Lamothe, con una frase que desarma por lo directa: «Creo que está 99,99% confirmado que es Luciano Castro». Y añadió un detalle que a mí, como espectador, me parece de lo más revelador: la idea de sumarlo partió de él mismo, no de la producción ni de una cuestión de agenda. «Me gusta cómo actúa —explicó— y me parece que puede hacer muy bien a Jack Twist». Si hay algo que tranquiliza en el teatro, es saber que la elección nace del compañero de escena, porque eso garantiza que el vínculo arriba del escenario va a tener una química que no se fabrica a las apuradas.
“Estaba súper, súper contento.”Esteban Lamothe, sobre la reacción de Luciano Castro al recibir la propuesta
Lo que más me gustó de las palabras de Lamothe, en la charla que dio a conocer los movimientos, fue esa parte donde cuenta cómo vive él este proceso creativo. Porque Secreto en la Montaña no es una comedia de enredos ni un musical: es un melodrama puro, de los que exigen al actor entregarse sin red, sin esa distancia irónica que a veces protege del ridículo. «Volví a aprender a entregarme por completo a algo —confesó— porque es un melodrama y el melodrama hay que actuarlo muy vulnerable, sin distancia, sin opinión». A mí eso me suena a lo más honesto que puede decir un intérprete cuando habla de un papel que lo atraviesa: no es pose, es confesión.
La despedida de un protagonista, el inicio de otro
Lo de Benjamín Vicuña también merece ser dicho con todas las letras: el actor chileno avisó el 18 de agosto que se alejaría de la función en seis semanas, y lo hizo con la elegancia de quien no abandona, sino que cumple. «La obra sigue», fue la frase que eligió para despedirse, y esa continuidad no es un detalle menor en tiempos donde los elencos suelen entrar en crisis cuando una figura se baja del tren. Acá, en cambio, lo que hubo fue una transición pensada, acordada, y por sobre todas las cosas, respetuosa del público que agotó funciones desde mayo.
Ahora bien, lo que se viene es lo que más me intriga como cronista y como espectador: la gira por el interior del país. Secreto en la Montaña nació en la cartelera porteña, con una sala llena y una respuesta que se sostuvo semana tras semana, pero el salto a escenarios de otras ciudades siempre es una prueba de fuego. Porque el melodrama, cuando se muda del centro a las provincias, cambia su respiración, se acerca a públicos que quizás no tuvieron la chance de ver la versión original, y se prueba en escenarios con otras acústicas, otras luces, otros públicos. Y ahí es donde la dupla Castro-Lamothe, si la química funciona como promete, va a tener su verdadero examen.
Yo, por lo pronto, voy a estar pendiente de las próximas fechas que se anuncien. Y no lo voy a esconder: me genera una enorme curiosidad ver a Luciano Castro ponerse en la piel de Jack Twist, un personaje que en la película original de Ang Lee quedó marcado a fuego por el trabajo de Jake Gyllenhaal. Será, sin dudas, un gran banco de prueba para un actor que ya viene dando muestras de una versatilidad poco frecuente en la televisión argentina.
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